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dijous, 24 d’agost de 2017

Comorbilidades en los Trastornos de Ansiedad.

Introducción
Se estima que hasta el 80% de los pacientes con trastornos de ansiedad presentan comorbilidades psiquiátricas, principalmente con otro trastorno de ansiedad, depresión, bipolaridad, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (ADHD) y consumo de sustancias. Este tipo de comorbilidad tiene consecuencias negativas sobre la evolución clínica y la respuesta al tratamiento. Las enfermedades médicas y los trastornos por dolor también son frecuentes en pacientes con trastornos de ansiedad. En estos casos se observa un aumento del nivel de discapacidad y disfunción. De acuerdo con lo antedicho, es importante tener en cuenta la presencia de comorbilidades a la hora de efectuar el diagnóstico y planificar el tratamiento.

Trastorno depresivo mayor
El trastorno depresivo mayor (TDM) puede observarse en el 20% al 36% de los pacientes con trastornos de ansiedad. Asimismo, cerca del 60% de los pacientes con TDM presentan comorbilidad con un trastorno de ansiedad o relacionado. La comorbilidad con depresión en pacientes con trastornos de ansiedad se asocia con síntomas más graves, disminución de la probabilidad de remisión, deterioro funcional y aumento del riesgo de suicidio y de otros trastornos de ansiedad comórbidos. El tratamiento con antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) o inhibidores de la recaptación de noradrenalina y serotonina (IRNS) es considerado de primera línea para los pacientes con trastorno de ansiedad en comorbilidad con TDM ya que mejora ambos cuadros. También se informó la utilidad de ciertos antipsicóticos atípicos como la quetiapina o la risperidona, así como el agregado de aripiprazol al tratamiento con antidepresivos.

Trastorno bipolar y psicosis
Casi el 14% de los pacientes con trastornos de ansiedad reúnen los criterios para el diagnóstico de trastorno bipolar (TBP) tipo I o II. Asimismo, los trastornos de ansiedad representan el cuadro comórbido más frecuente observado en pacientes con TBP. En cuanto a los pacientes con esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, la comorbilidad con los trastornos de ansiedad tiene una frecuencia del 10% al 15%. Esa comorbilidad se asocia con un aumento del riesgo de depresión y consumo de sustancias, disminuye la calidad de vida y afecta la evolución y el funcionamiento de los pacientes. El tratamiento de los pacientes con trastornos de ansiedad en comorbilidad con el TBP o las psicosis puede llevarse a cabo mediante el empleo de antipsicóticos atípicos. En cambio, el tratamiento antidepresivo a largo plazo puede desestabilizar a los pacientes bipolares. Por ejemplo, se informó la utilidad del aripiprazol. También se hallaron beneficios ante el empleo de anticonvulsivantes como el valproato y el gabapentin.

Trastorno por déficit de atención e hiperactividad
La comorbilidad entre el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y los trastornos de ansiedad es frecuente en adultos. Según lo informado, los pacientes con trastornos de ansiedad tienen una probabilidad de ADHD 4 veces mayor en comparación con la población general. El cuadro más observado es el trastorno de ansiedad social (TAS), seguido por la fobia específica, el trastorno por estrés postraumático (TEPT), el trastorno de pánico y el trastorno de ansiedad generalizada (TAG). A la hora de tratar a estos pacientes es importante distinguir el ADHD con características ansiosas del ADHD en comorbilidad con un trastorno de ansiedad. El tratamiento puede ser complicado ya que no se cuenta con información suficiente al respecto. Es fundamental evaluar los síntomas más perjudiciales con el fin de planificar una estrategia terapéutica. Según los datos existentes, la atomoxetina y las sales de anfetamina pueden resultar beneficiosas en algunos casos.

Comorbilidades médicas
Las comorbilidades médicas son frecuentes en pacientes con trastornos de ansiedad y deben tenerse en cuenta a la hora de prescribir drogas ansiolíticas. Los cuadros más frecuentes incluyen la enfermedad cardiovascular, los cuadros gastrointestinales, las enfermedades respiratorias, las migrañas y la lumbalgia, entre otros. Esta comorbilidad es más frecuente en pacientes con TAG, trastorno de pánico y TEPT. A la hora de planificar un tratamiento se recomienda administrar drogas que actúen sobre ambos trastornos. Por ejemplo, los ISRS son eficaces en pacientes con migraña y pueden ser útiles en presencia de dolor neuropático. Finalmente, ciertas drogas pueden ser contraproducentes en pacientes con diabetes o dislipidemias, especialmente los antipsicóticos atípicos y algunos antidepresivos como la amitriptilina, la mirtazapina y la paroxetina.

Resumen extraido de la Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC)
Canadian Clinical Practice Guidelines for the Management of Anxiety, Posttraumatic Stress and Obsessive-Compulsive Disorders. Katzman MA, Bleau P, Van Ameringen M. BMC Psychiatry 14(S1):45-47 Jul, 2014

diumenge, 17 de març de 2013

PROBLEMES PSIQUIÀTRICS I ESDEVENIMENTS VITALS ESTRESSANTS EN PERSONES ADULTES AMB SIMPTOMATOLOGIA DE TDA/H


Coexistencia problemas psiquiátricos y acontecimientos vitales estresantes en los adultos con síntomas de TDAH

Abstracto

Objetivo :. Explorar las asociaciones de los subtipos de TDAH en adultos con otros problemas psiquiátricos, los acontecimientos estresantes de la vida y las diferencias sexuales 
Método : La odds ratio se calcularon utilizando la información de 17.899 participantes de una encuesta basada en la población de gemelos adultos nacidos en Suecia entre 1959 y 1985. 
Resultados : Los síntomas de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) se asociaron a un mayor riesgo de síntomas de (odds ratio [intervalo de confianza del 95%]): trastorno de ansiedad generalizada (5,6 [4,3; 6,5]), depresión mayor (2,8 [ 2,4; 3,2]), trastorno bipolar (8,0 [5,1; 12,6]), trastorno obsesivo-compulsivo (3,9 [3,1; 4,9]), y dependencia del alcohol (2,6 [2,2; 3,1]). Se encontró que los síntomas de TDAH se asocian con un mayor riesgo de acontecimientos estresantes de la vida (1,8 [1,3; 2,4]). No hubo diferencias significativas en la comorbilidad que se observó entre sexos. 
Conclusión : Tanto las mujeres como los hombres con TDAH tienen un riesgo mayor para los síntomas de otros trastornos psiquiátricos. También corren un mayor riesgo de eventos estresantes de la vida.

Bettina Friedrichs, MD, Department of Women’s and Children’s Health, Child and Adolescent Psychiatric Unit, Astrid Lindgren Children’s Hospital, Karolinska Institutet, SE-17176, Stockholm, Sweden. Journal of Attention Disorders January 2012 16: 13-22, first published on August 4, 2010. http://jad.sagepub.com/content/16/1/13.abstract 

dissabte, 16 de març de 2013

Algunes dades sobre la salut mental als EEUU


Existeixen dades similars del nostre país?, les coneixem?...

·         Les malalties mentals s’associen a una major incidència de malalties cròniques com poden ser: malalties cardiovasculars, diabetis, obesitat, asma, epilèpsia i càncer.
·         La malaltia mental s’associa amb una menor cerca d’atenció mèdica, amb la reducció de l’adherència a les teràpies de tractament en malalties cròniques i a un major risc d’obtenir resultats adversos en diferents àmbits de la salut.
·         Moltes d’aquestes persones pateixen més d’un trastorn mental, en un moment donat. Gairebé la meitat (45%) d’aquesta població amb problemes de salut mental compleixen els criteris de dos o més trastorns alhora, així com una elevada  i severa comorbiditat.
·         Els trastorns mentals foren una de les cinc àrees més costoses (cares) als EEUU l’any 2006, amb unes despeses superiors als 57,5 mil milions de dollars.

Accés al tractament
·         Uns de cada quatre pacients que és visitat en atenció primària pateix o ha patit una depressió. Tot i així els metges d’atenció primària n’identifica menys d’un 31% d’aquests pacients.
·         Entre els 8,9 milions d’adults amb alguna malaltia mental acompanyat d’un trastorn per ús de substàncies, el 44% d’aquest va rebre tractament únicament per consum de substàncies o per malaltia mental en el darrer any; el 13,5% va rebre alhora tractament per malaltia mental i abús de substàncies; i el 37,6% ni tant sols va rebre cap mena de tractament.
·         El 4% dels adults joves presenten un abandonament del tractament en salut mental, tot i la percepció que ells mateixos tenen de la necessitat de tractar aquests problemes mentals.
·         Les persones que pateixen un trastorn psicòtic o un trastorn bipolar, tenen un 45% I un 26% respectivament, menys de probabilitat de ser atesos per un metge d’atenció primària que les persones que no presenten cap trastorn mental.

La Depressió
·         El Trastorn Depressiu Major (TDM) és la principal causa de discapacitat als EEUU en persones d’entre els 15 als 44 anys.
·         El TDM afecta aproximadament a 14,8 milions de persones adultes als EEUU; o el que és el mateix, el 6,7 de la població major de 18 anys presentarà alguna vegada a la vida un TDM.
·         Tot i que un TDM pot donar-se a qualsevol edat, sol aparèixer, de promig, als 32 anys d’edat.
·         El Trastorn Depressiu Major (TDM) és més freqüent en dones que en homes.

L’Ansietat
·         Aprox. 40 milions de persones adultes majors de 18 anys, als EEUU, (o el que és el mateix, el 18,1% de la població total d’aquest país) patirà al llarg de la seva vida un trastorn d’ansietat.
·         Els Trastorns d’ansietat solen donar-se al conjuntament amb un trastorn depressiu o un abús de substàncies.
·         Gairebé les tres quartes parts de les persones que han patit un Trastorn d’Ansietat han tingut el seu primer episodi als 21,5 anys.

Els Trastorns Mentals
·         En el darrer any el cost de l‘atenció als adults amb algun tipus de malaltia mental ha estat  de 45,1 milions de dollars.
·         El cost suportat per l’estat en l’atenció d’adults amb malalties mentals greus ha estat d’11 milions de dollars.
·         Els darrers estudis publicats indiquen que el 25% dels ciutadans dels EEUU tenen una malaltia mental i que gairebé el 50% dels adults desenvoluparà al menys una malaltia mental al llarg de la seva vida.
·         La causa per la qual gairebé una quarta part de tots els ciutadans d’aquest país que ingressa en hospitals  ho fa per depressió, trastorn bipolar, esquizofrènia i altres trastorns en salut mental o consum de substàncies.

L’Estigmatització
·         La major part dels adults amb simptomatologia pròpia de trastorns en salut mental (78%) i dels qui no presenta símptomes de malaltia mental (89%) està d’acord en que un bon tractament pot ajudar les persones amb problemes de salut mental a portar una vida ben normal.
·         El 57% dels adults d’aquest país creu que la gent és amable i sent compassió per les persones amb algun problema de salut mental.
·         Tant sols el 25% dels adults amb problemes de salut mental creu que el gruix de la gent és amable i sent compassió de les persones amb malalties mentals.


Totes aquestes dades han estat extretes de les agencies governamentals de salut dels EEUU i del departament de Salut i Serveis Humans d’aquest país. (Centers for Disease Control and Prevention, Substance Abuse and Mental Health Services Administration, National Institute of Mental Health, American Psychological Associationhttp://www.apa.org/helpcenter/data-behavioral-health.aspx

diumenge, 10 de febrer de 2013

El deseo de morir a causa del sufrimiento por vivir.


La depresión se caracteriza por ser un "hundimiento vital" en el que se sufre en todo el ser, se sufre por vivir. El hecho de la depresión es universal, pero su manifiestación sintomática es diferente en las diversas culturas. En occidente, la depresión constituye el fenómeno epidemiológico más importante, con tendencia a crecer. Podríamos decir que la frustración derivada del individualismo occidental lleva a la depresión, y ésta a la drogadicción. Estudiar, pues, la depresión nos permite comprender al hombre actual, desde su dimensión más frágil, como ser práctico y mortal.



Formato Documento Electrónico (ISO)
AGUIRRE BAZTAN, Ángel. Antropología de la depresión. Rev. Mal-Estar Subj. [online]. 2008, vol.8, n.3 [citado  2013-02-10], pp. 563-601 . Disponible en: http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1518-61482008000300002&lng=es&nrm=iso

dijous, 18 d’octubre de 2012

La dopamina: el principal neurotransmisor cerebral relacionado con los trastornos bipolares

Por Anaïs Barcelona
La dopamina es un neurotransmisor cerebral que se relaciona con las funciones motrices, las emociones y los sentimientos de placer. En relación con las emociones, la dopamina es uno de los principales neurotransmisores cerebrales relacionados con los trastornos bipolares. Sabemos que se produce un aumento de la actividad de este neurotransmisor cerebral en las fases de manía e hipomanía. Una reducción de la función dopaminérgica podría ser uno de los causantes de las depresiones indicador.


Nuestro cerebro tiene diferentes neurotransmisores y requiere un equilibrio de los mismos para poder funcionar correctamente. La dopamina se relaciona con el estado de ánimo y el comportamiento. Este neurotransmisor es liberado, entre otras, por un área del cerebro llamada hipotálamo (glándula endocrina que forma parte del diencéfalo y suele considerarse el centro integrador del sistema nervioso vegetativo).  La dopamina es un modulador importantes de gran variedad de funciones fisiológicas, como la locomoción, funciones cognitivas, afectividad, aspectos neuroendocrinos y la conducta social y maternal.

Se ha descubierto que la dopamina es importante en los sistemas de recompensa y motivación en el núcleo accumbens y hay estudios que demuestran cómo el uso continuado de antidepresivos facilita la trasmisión dopaminérgica.

La experiencia clínica nos indica que la inhibición de la transmisión dopaminérgica tiene efectos terapéuticos en la manía y que puede inducir síntomas depresivos en sujetos sanos.

Diversos estudios han detectado niveles elevados de ácido homovalínico, metabolito de la dopamina, en el líquido cefaloraquídeo y en el plasma durante los episodios maníacos de pacientes bipolares. Se ha detectado un progresivo aumento de los niveles de ácido homovalínico plasmático y urinario en pacientes depresivos que han presentado un viraje hacia un episodio maníaco con síntomas psicóticos tras recibir tratamiento antidepresivo. También se ha demostrado que los niveles elevados de ácido homovalínico en plasma previos al inicio del tratamiento del episodio maníaco con síntomas psicóticos pueden predecir una respuesta precoz al neuroléptico. Personas con niveles elevados de este ácido podrían beneficiarse de dosis bajas de antipsicótico, mientras que personas con niveles de ácido homovalínico más bajos necesitarían dosis más altas.

Los antipsicóticos convencionales, como el haloperidol y la clorpromazina y los antipsicóticos atípicos como el amisulpride, el aripiprazol, la clozapina, la quetiapina, la risperidona y la ziprasidona son eficaces en el tratamiento de los episodios maníacos. Estos fármacos son agentes que bloquean los receptores dopaminérgicos D2. Un estudio preliminar indicó una mayor densidad de receptores D2 en pacientes que presentaban manía con síntomas psicóticos comparado con los sujetos sin el trastorno.

En cuanto a los eutimizantes, se sabe que el litio reduce la producción dopaminérgica global y modifica la sensibilidad a los agentes dopaminérgicos mediante su efecto sobre el receptor D1. El valproato es otro fármaco eutimizante, muy utilizado en los EE.UU. Parece ejercer una acción indirecta sobre el sistema dopaminérgico. Aunque el valproato no modifica la densidad de receptores D2, sí podría reducir la síntesis o la liberación presináptica de dopamina a través de segundos mensajeros. La carmamazepina también tiene una eficacia probada en a manía y en profilaxis. También se ha demostrado la acción profiláctica y predominantemente antidepresiva de la lamotrigina.

Por lo que respecta a la acción de los antidepresivos, la gran mayoría de ellos no ejercen ningún efecto inmediato sobre los niveles de dopamina en el espacio sináptico, mientras que sí son potentes inhibidores de la recaptación de la adenalina y serotonina (otros neurotransmisores de nuestro cerebro). Cabe destacar, que el bupropion actúa como inhibidor de la recaptación de la serotonina. Se ha demostrado una potenciación de la respuesta de los receptores postsinápticos D2 y D3 en las sinapsis mesolímbicas tras la administración prolongada de antidepresivos.

Respecto al efecto de los fármacos estimulantes, sabemos que el consumo de estas sustancias se ha asociado con la precipitación de sintomatología maníaca en sujetos sin la enfermedad y sobre todo en personas con trastorno bipolar. Se ha demostrado que la cocaína y la anfetamina aumentan la concentración de dopamina en el espacio sináptico. La administración crónica puede precipitar un episodio maníaco en pacientes bipolares, y desencadenar un trastorno psicótico en cualquier persona con cierta predisposición.

Se ha observado cómo los estados depresivos relacionados con la enfermedad de Parkinson, que responden  al tratamiento con agonistas dopaminérgicos, se caracterizan sobre todo por falta de motivación y desinterés por el entorno. La administración de levodopa (fármaco precusor de la dopamina) puede desencadenar cuadros maníacos. También se sabe que la bromocriptina (agonista D2 dopaminérgico) puede inducir episodios de manía.

En esta noticia sobre el papel de la dopamina en los trastornos mentales en general y en el trastorno bipolar en particular, hemos visto que es uno de los neurotransmisores más importantes relacionados con la enfermedad. Es posible la hipótesis de que la liberación excesiva de dopamina a nivel presináptico sea un mecanismo presente en varios trastornos mentales que manifiestan sintomatología psicótica positiva. La manía no psicótica responde también a antagonistas dopaminérgicos principalmente en los casos en los que predomina la hiperactividad o la agitación.

Los conocimientos actuales indican que los trastornos mentales graves pueden implicar a varios sistemas neurotransmisores entre otras moléculas. En cuanto a avances en el futuro, el progreso de la neuroimagen aportará un mayor conocimiento de la participación de las vías dopaminérgicas en la fisiopatología de las distintas fases del trastorno bipolar. El desarrollo de los modelos animales y el progreso de la genética y la neuroimagen nos aportarán más respuestas.



Bibliografía

David A Cousins; Kelly Butts; Allan H Young. The role of dopamine in bipolar disorder. Bipolar disorders. 2009 Dic.11(8):787-806.
E. Baca Baldomero, M. Roca Bennasar. Dopamina y esquizofrenia. Mayo ediciones, 2004.

http://www.forumclinic.org/trastorno_bipolar/reportajes/la-dopamina-el-principal-neurotransmisor-cerebral-

dilluns, 3 de setembre de 2012

El 49% de las personas con trastorno bipolar no están diagnosticas.


Alrededor del 49 por ciento de las personas que sufren un trastorno bipolar no están diagnosticadas y, el 31 por ciento de los que conocen esta enfermedad han recibido un tratamiento equivocado de depresión mayor, según han asegurado diversos expertos, en el XI Seminario Lundbeck 'El desgobierno de la mente', quienes, además, han comentado que el 34 por ciento de estas personas ha vivido más de diez años con síntomas de la enfermedad antes de su diagnóstico.
El trastorno bipolar es una enfermedad mental que afecta a casi un millón de españoles y que con los medios actuales es perfectamente tratable en la mayor parte de los casos. No afecta a la inteligencia, sino a la regulación de las emociones y sus causas son una combinación de factores genéticos y ambientales. Asimismo, su tratamiento es farmacológico y psicoterapéutico.
En este sentido, la responsable del Programa de Trastornos Bipolares del Servicio de Psiquiatría en el Hospital Universitario La Paz de Madrid, Consuelo de Dios, ha recordado que se trata de una enfermedad en la que aparecen episodios de hipomanía o de manía en algún momento de su evolución y, en la inmensa mayoría de los casos, se producen también fases depresivas a veces más prolongadas.
"Tiende a ser crónica y recurrente, y se puede manifestar con un conjunto de diferentes síntomas psicológicos, conductuales y físicos no siempre fáciles de diagnosticar y tratar. No obstante, muchos pacientes adecuadamente tratados pueden llevar una vida y unas relaciones normalizadas", ha recalcado.
El tratamiento de esta enfermedad está basado en la combinación de tratamiento farmacológico y psicoeducación. Así, entre los fármacos empleados para tratar el trastorno bipolar se encuentran los estabilizadores del ánimo como el litio, algunos anticonvulsivantes y los antipsicóticos. "La psicoeducación es un tratamiento que desempeña una función preventiva. Se realiza en grupo, y trata de dar al paciente herramientas para manejar mejor su enfermedad y convivir con ella", ha explicado el director del Área de Psicoeducación y Tratamientos Psicológicos, Programa de Trastornos Bipolares en IDIBAPS, Hospital Clínic de Barcelona, Francesc Colom.
A su juicio, la terapia es importante porque, siempre en combinación con los fármacos, es un tratamiento que permite que el paciente bipolar recupere el control de su vida, tenga menos episodios --la mitad, según nuestros estudios-- y que estos sean 75 por ciento más breves. "Con lo que se recupera mucha calidad de vida, se ahorra mucho sufrimiento y costes debido a que se reduce al mínimo los ingresos hospitalarios y las visitas urgencias", ha recalcado.
Asimismo, el trastorno bipolar puede disminuir la esperanza de vida entre 13 y 30 años. Según ha asegurado De Dios, en esta enfermedad la mortalidad está relacionada con causas no naturales como, por ejemplo, el suicidio o los accidentes, pero más aún con causas naturales, fundamentalmente problemas cardiovasculares y endocrino-metabólicos.
"Las enfermedades que con más frecuencia se presentan en el paciente con trastorno bipolar son la obesidad mórbida, la diabetes mellitus y las enfermedades cardiovasculares, entre otras. Además, los problemas de abuso de sustancias, incluyendo el alcohol, son mucho más frecuentes en el paciente con trastorno bipolar que en la población general, y esto también conlleva un alto riesgo de morbi-mortalidad", ha explicado.
También el abuso de sustancias se asocia de forma frecuente con el trastorno bipolar. Así, la prevalencia de vida es del 40 por ciento o superior para el abuso de alcohol y otras drogas en el trastorno bipolar I y del 20 por ciento en bipolar II.
"Es ineludible abordar y prevenir estos problemas de salud física desde el inicio de la enfermedad bipolar, sin esperar a que estas complicaciones se desarrollen posteriormente", ha concluido De Dios.

1/jun/2012 Europa Press. 2012 May